jueves, 3 de diciembre de 2009

Un truco de magía...

Me suenan las tripas como si esto fuera una traca final de feria, el pelo se me eriza cada vez que siento esto, las cosquillas aparecen donde menos esperaba y mi piel siente magía.

Quizá no debería salir a la calle, atravesar las puertas de palacio puede traer consecuencias para las que precisamente ahora, no estoy preparada, quizá podría no pensar tanto en el miedo que me da tu propio miedo, aguantarme las ganas y sufrir el dolor que me toque, consecuencias.

Consecuente soy de mis actos y de los ajenos, tranquilidad es lo que siento cuando me veo tranquila sentada en aquel bordillo donde siempre esperé que llegará ese mago que me haría creer que cualquier cosa puede ser verdad.

He llegado hasta las puertas de palacio, pero no puedo salir de aquí, creo que son puertas inteligentes que alguien ideo para que me protegieran de mis posibles aventuras, ni siendo una princesa estoy a salvo de cualquier peligro, pero aquí el único peligro soy yo misma.

Ni tan valiente, ni tan altanera, ni tan salvaje, ni tan princesa.
Debería domesticar esa niña inquieta que vive dentro de mi luchando por seguir jugando a las muñecas, debería dejar crecer esa cachorra para que se convierta en una fiera salvaje a la que nadie pueda siquiera rozar, debería no ser tan princesa...

Y me subo en mi escoba verde y alzo el vuelo, aquí nadie puede rozarme, nadie puede saber si estoy llorando o riendo, aquí volando sobre el dolor nadie puede saber la inquietud que siento.

Y me asomo a la ventana y ahí estás, criatura indefensa que juega ajena a la vida, niña pequeña que jamás crecerá, y ahí estás, recuerdo de un momento bonito, de un tiempo feliz, ahí estás princesita, jugando con tus ratones.

Piruletas para todos, piruletas para mi... piruleta para ti.

1 comentario:

  1. Rompe esa puerta Princesa, no dejes que tus miedos te impidan disfrutar de la magia de sentir...DE VIVIR.

    Y a la pequeñuela dejala que corretee, investigue, se pinche cn los matorrales, vuelva al castillo con las rodillas echadas abajo y el vestido destrozado pero con una sonrisa de oreja a oreja.

    HAY Q ARRIESGAR

    te quiero mi princesa rubia

    ilsm ilsm ilsm

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