martes, 15 de diciembre de 2009

Mi vida sin mi vida

Me da miedo pensar que caeré de nuevo,
me da miedo pensar que caminar no tendrá sentido,
me da miedo pensar que mañana pueda ser aún peor,
me da miedo pensar que el cariño deje de existir,
me da miedo pensar que nunca volverá la sonrisa.

Así está la princesita a día de hoy, triste, confusa, desolada.
Rodeada de un puñaito de gente que no llenaría ni medio bolsillo, y eso es únicamente culpa mía,
soñando cosas que jamás se cumplirán,
queriendo llegar a una meta que en realidad no existe.

Todos mis príncipes han tocado la puerte de mi límite, y queda tan poco para que todo se termine que asustaría al mismísimo miedo. Ese miedo que se ha convertido en mi mejor amigo, mi principal aliado, ese miedo que juega al escondite dentro de valentía, que se burla de mi fuerza debilitándola poco a poco, que sabe que puede conseguir lo que nada conseguiría, pero el que también sabe que no soy de las que se rinde a la primera de cambio, ni la segunda, ni la décima. Un miedo que se asusta de su propio miedo.

En este país todo podía ser como yo decidiese, y así sigue, pero no soy capaz de decidir con una claridad acertada, porque me gustaría que mis príncipes me regalaran momentos de felicidad, que ya ni por aquí parece creérselos nadie, querría salir corriendo hacía el País de Nunca Jamás y reencontrarme con mi Peter Pan interior, porque no hay nada peor que dejar de creer en esa ingenuidad típica de un crío.

Me da miedo tenerte miedo, y es que querida mía, tu que te creaste pensada para vivir y disfrutar, estás acabando hasta con el país de mis sueños, tu vida, estás destrozando esa princesita de los ratones que siempre en el fondo fuí pensada para desconectar de mi realidad, tu vida, estás acabando contigo misma y no te has parado a pensar lo que vas a perder en el camino :(.

Y me siento débil, tanto en mi país de las piruletas como en mi realidad, siento que mis pies no caminan en la dirección exacta, y que mi cajita se está llenando de cosas feas olvidando que un día, en algún lugar, fuí una persona feliz.

Y me siento a esperar que pase algo que me haga sonreír, y no llega, y me levanto y voy en su busca, pero sigue sin llegar, la felicidad no llega.
Y me gustaría tanto que tanto en mi mundo verdadero como en mi realidad paralela me regalarais momentos de felicidad, que le regalaría mi alma al mismísimo diablo.


Pero no llega... y ya no tengo ganas de creer que llegará

1 comentario:

  1. Muuuuuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaackkkkkks17 de diciembre de 2009 a las 7:20

    Aiiiiiiiiiiiins mi princesa!! un abrazo grande grande muy muy grandeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

    Tenemos que buscar unos diítas pa vernos donde sea, o en tu reino o en el mio o en el país de nunca jamas. Necesitas aire fresquito mi niña!!

    ILSM

    ResponderEliminar