Y he salido a caminar despacio, tanto que por un momento creí que mis pies se pararían, pero no quieren hacerlo aquí porque lo que ven no es de su agrado, no quieren pararse aquí.
Me apetece correr, gritar, estallar en llanto, pero hay algo bloqueando esos deseos, hay algo que dice una y otra vez que mire hacia otro lado y comience a buscar un camino diferente, hay algo que sabe que esta no es la mejor opción.
Princesa indecisa, así estoy a día de hoy, nose cual camino coger porque ninguno me lleva a donde quiero, nose de quien fiarme porque cada palabra me taladra el corazón, nose hacía donde mirar porque todo lo que veo es malo.
Es un castigo, yo lo se, se que es un castigo por no haber sabido plantar los pies donde debía en el momento preciso, se que me está pasando factura por querer volar más y más alto, se que esto va a dolerme haga ya lo que haga, así pues, me quedo aquí, resignada, viéndolas venir, porque se cual es el final de este cuento.
Pero estoy tranquila, me lo he buscado, y es que a las princesas caprichosas a veces le pasan estas cosas, a veces ni el castillo más bonito, ni el vestido más precioso, ni el lugar más perfecto son capaces de saciar nuestra ansia de más, y así sucede, que por hacer las cosas mal, sufres.
No hay problema cuando el problema soy yo
domingo, 15 de noviembre de 2009
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Según EL Sabio libro de las Princesas olvidadas o desconocidas:
ResponderEliminarLas princesas caprichosas no hablan, murmuran. No tosen, carraspean.
Además dice que:
Un capricho no es más que una chispa de mal humor.
Cuando algo nos come por dentro, nos ponemos nerviosas y entonces aparecen los caprichos; por no pensar y serenar nuestro mal humor antes de...
Al final, cnd nos dan el capricho, por un segundo parece que nos aliviamos, pero esto no es así, el mal humor está ahí y no se marchará hasta que no hablemos con él y solucionemos nuestras diferencias.
El capricho puede llegar a convertirse en una enfermedad si la princesa es mimada con frecuencia y no duda en exigir lo imposible.
El mejor tratamiento suele ser dejar que la princesa se de un paseo por su bosque donde residen los secretos de su mundo.
Besos mi dulce princesa