jueves, 22 de octubre de 2009

elige...pero no me hagas daño :(


Princesa caprichosa,

príncipe vecino inalcanzable,

sol encerrado preso de los sueños,

luna que no para de llorar,

país en quiebra, piruletas rotas.


A veces no queremos ver lo que tenemos delante, las bonitas cortinas del castillo tapan una realidad que en el fondo a todos nos encantaría disfrutar, pero seguimos sin abrirlas por si no somos capaces de vivir sin sufrir lo que hay al otro lado.


Creo que mi vecino es aún más caprichoso que yo, y se ha empeñado en caminar sin nadie al lado pero rodeado de gente que ni le va ni le viene en el fondo.


Hoy no deja de llover, así parece que la luna simplemente está mojada y no hundida en la tristeza. Es una imagen tan bonita...


Iba a salir a montar bajo la lluvia, pero he preferido no mojar a Runito y he salido yo sóla. Por un momento parecía estar cuerda dentro de toda esta locura, hoy no me puse ropa de montar, ni de caminar, hoy salí con uno de mis vestidos de fiesta más bonitos, si, la lluvia lo ha dejado cerca del cubo de la basura, no creo que mi nana pueda salvarlo.
He cogido mis zapatos en la mano y he caminado descalza un buen rato, ahí estaba la luna haciéndome la mejor de las compañías.


Y de repente, fuaaa, me ha dado en la cara, ahí estaba mi vecino con una de sus muñecas de trapo. Las princesas caprichosas somos así de imbéciles, tampoco vemos más allá de lo que queremos ver, hasta que de pronto todo empieza a ser cristalino.


La verdad es que me ha roto la cajita, por un momento se ha parado en seco, ha dejado de latir, ahora está vacía, estoy a punto de cargarme el deseo morboso que me produce ese príncipe insolente.


He seguido caminando y el cielo no dejaba de llorar sobre mi cara, se confundían mis lágrimas con las de esa luna tan bonita que no me ha dejado sola ni un sólo segundo.


Que tonta soy, por un momento ese maldito príncipe ha conseguido que sea completamente gilipollas y me ha hecho meter la pata hasta el fondo. Pero en ese fondo soy sólo eso, una princesa caprichosa.


Al pasar por el castillo de mi principe descarado, he visto que realmente nunca ha dejado de estar ahí, esto sólo ha sido un juego de niños tontos, un viaje transitorio hacia trocitos de cordura que casi consiguen volverme loca.


Y tu seguías ahí, ajeno a mi capricho, ajeno a mi estupidez, ajeno al daño que te he causado, sin ni siquiera enterarte, escondida tras mi máscara de princesita mentirosa que se cree que estaba viviendo un sueño y ha resultado ser una pesadilla.


Nunca es tarde si te das cuenta a tiempo que los caprichos son sólo eso, sueños rotos.


Por suerte en este país hay buenas costureras, y han zurcido bien cada roto que ese príncipe nuevo ha hecho en esta pobre muñeca de trapo.






Caprichosa

loca

insolente

voluble

triste

descentrada

...


Pero ahora se, ahora me acabas de enseñar y dejar muy clarito que no quiero, no, ya no quiero.


No voy a ser un trozo más de carne de tu colección de muñecas rotas.




Hoy salir al jardín va a ser muy complicado... hay que elegir un zapato muyyyyyyyyyy cómodo.






Crees que habrá alguien capaz de coserte tu autodestructivo corazón, principito??

1 comentario:

  1. Si el quiere reventarse el corazón allá él!!! No sabe aquién se está perdiendo!!!
    y tú!! Princesita caprichosa!! Encaprichate solo de quién te quiera bien!!! Ni una miaja de interés a los que no estén interesados!!

    Quiero visitar tu castillo, que no tu jardín!! para abrir esas persianas y que entre la luz fresca de mi dulce sol.

    besazos vecina rubia!!

    ResponderEliminar